Copyright 2018 - Custom text here

Translatede by Isabel Mouriño

Author: John Coleman


En su artículo  “Opioids in Common Food Products-
Addictive Peptides in Meat, Dairy and Grains”, John
Coleman relaciona la presencia en los cereales, los lácteos y la
carne, de neurotóxicos derivados de ciertas proteínas de la familia
de los opiáceos con trastornos neurológicos y trastornos de la
conducta, como los patrones de comer compulsivo.
"Los aminoácidos derivados del gluten (Cereales), la caseína
(lácteos), y la hemoglobina (productos cárnicos) pertenecen a la
familia de los opiáceos y sus moléculas son semejantes a la morfina:
por sus características químicas, ejercen en nuestro cerebro un
papel semejante a las encefalinas naturales que produce nuestro
cuerpo para anular el dolor, sedarlo o suavizarlo: es por esto que se
las conoce como exorfinas, y que generan conductas adictivas y
trastornos de la alimentación caracterizadas por la ansiedad hacia el
consumo de los productos que los contienen, ciclos de comer
compulsivo,  atracones,  y síntomas de desintoxicación en los
intervalos durante los que no se consumen.
La acción de los péptidos derivados del consumo de gluten, caseína
y hemoglobina está relacionado con trastornos neurológicos y de la
conducta,  como retardamientos  en el  desarrollo cerebral,
esquizofrenia, y depresión.
ver también Collected Net Articles of Dr. Kalle ReicheltMechanisms
of Brain Disturbances, S. J. Gislason MD
El gluten, y también la caseína, y quizás la hemoglobina son todas
ellas fuentes de péptidos de la familia de los opiáceos, que
muestran propiedades psicoactivas en los humanos y en los
experimentos animales. La caseína es una proteína que se encuentra
en los productos lácteos, y la hemoglobina es una proteína que se
encuentra en la sangre, y por eso, también potencialmente en la
mayoría de productos cárnicos.
Cuando estas proteínas se degradan durante la digestión en sus
péptidos constituyentes, moléculas como la morfina (opiáceos)
pasarán desde los intestinos a la corriente sanguínea, donde tienen
pleno acceso al cerebro y al Sistema nervioso central. Algunas de
estas moléculas son:
Gliadinomorfina (del gluten): Tyr-Pro-Gin-Pro-Gin-Pro-Phe
Casomorfina (de la caseína bovina): Tyr-Pro-Phe-Pro-Gly-Pro-Ile
Como sucede con la morfina hallada en la adormidera, poseen
tirosina N-terminal y pueden confundir la actividad natural de
nuestros neurotransmisores. Estas moléculas son de bajo peso y
normalmente están compuestas por residuos de cinco a siete amino
ácidos, aunque son posibles cadenas más largas. En individuos que
son altamente sensibles, particularmente en el caso de algunos
esquizofrénicos y autistas, la reacción neurológica a estas moléculas
puede ser pronunciada y violenta. Se ha teorizado que estas
personas poseen diferencias genéticas que impiden que degraden
de forma suficiente estos péptidos narcóticos. Por su parte, los
celíacos sufrirán severos trastornos digestivos provenientes del
gluten, o la caseína, que tiene propiedades similares. Además de
esto ciertas formas de epilepsia y otros trastornos del Sistema
Nervioso Central se han ligado a estas moléculas de los alimentos.
Recomendaría que leyesen los Collected Net Articles of Dr. Kalle
Reichelt que les informarán sobre los enormes efectos que pueden
tener estas moléculas, y también como los opiáceos pueden impedir
un normal desarrollo del cerebro y del Sistema Nervioso Central.
Los investigadores sobre estos opiáceos han abordado el problema
desde los campos en los que están especializados, y no han
considerado el papel que las neurotoxinas juegan en los sistemas
ecológicos y botánicos. Yo detallaré el proceso de intoxicación y por
qué pienso que los productos cerealísticos son dañinos tanto
biológicamente como ecológicamente.
MORFINA Y OPIÁCEOS.
En primer lugar explicaré como la morfina, un simple péptido y un
alcaloide natural opiáceo, afecta a la mente humana y como
funciona. La morfina es un fuerte opiáceo. La morfina es adictiva,
altera las emociones ,es euforizante y constituye aproximadamente
cerca del 10% del peso de una adormidera. (Dressler/Potter). La
intoxicación con morfina resultará en un sentimiento de tranquila
calidez seguido por satisfacción y después sopor. La morfina tiene
también usos medicinales y es bastante bien absorbida en el sistema
digestivo. Algunas de las propiedades de la morfina y de los
opiáceos medicinales se ofrecen a continuación.
Indicaciones: Analgésico, antidiarréico, anestésico, contra la tos…
Morfina farmacoquinética; biodisponibilidad oral, 12-36% Vd= 3-4
L/Kg
Efectos analgésicos, tienen lugar transcurridos de 10 a 30 minutos
(administrado por vía no oral), durando hasta 4 o 5 horas.
Metabolizado en el hígado, principalmente por conjugación, donde
del 5 al 10% es convertido en el activo metabolito normorfina. Los
metabolitos Glucuronidas y una pequeña cantidad de la droga no
transformada son excretados en la orina. Cerca del 10% aparece en
la bilis y sufre una recirculación enterohepática.
Efectos colaterales: Todos los opiáceos tienen, en varios grados, el
potencial de causar constipado, retención urinaria, nausea, vómito
y supresión de la tos; deben evitarse las combinaciones de
diferentes opiáceos. Los efectos adversos de los opiáceos débiles
incluyen problemas gastrointestinales como náusea y constipado
(especialmente con codeína), y efectos en el sistema nervioso central
como sedación o agitación. Muchos opiáceos son depresivos.
Los efectos sobre el Sistema Nervioso Central incluyen: sedación,
euforia, disforia, miosis o contracción de la pupila, rigidez troncal y
náusea.
Estreñimiento, lento vaciado gástrico y espasmo biliar (debido a
una debilitación de la tonificación muscular y a una reducida
peristalsis); pueden tener lugar una elevada secreción de ADH o
vasopresina  (hormona  antidiurética),  oliguria  (secreción
insuficiente de orina) y retención urinaria.
La morfina es utilizada como un altamente efectivo supresor del
dolor (analgésico), especialmente en su forma modificada como
heroína, o como droga de recreo. Un siglo de investigación todavía
no ha descubierto un supresor del dolor mejor que la morfina
producida de forma natural en las plantas. Cuando el estado de
Hong Kong tomó medidas duras contra el tráfico de opio, se fabricó
una nueva droga más fuerte, la heroína, para permitir que
continuase este ventajoso comercio, en la medida en que los antros
de opio eran fáciles de encontrar y de cerrar, debido a la
parafernalia del fumar.
La heroína es soluble en las membranas de los lípidos, y por eso
puede penetrar el cerebro más fácilmente. Como consecuencia de
este rápido acceso, la heroína proporciona al consumidor un
subidón o colocón, haciendo que la droga sea más deseable. Los
opiáceos más fuertes (como la morfina) son más adictivos que los
más débiles. A pesar de ello, todos los opiáceos pueden crear
hábitos de dependencia.
Péptidos
De acuerdo con David Dressler y Huntingdon Potter en
“Discovering Enzymes”, la porción amino-terminal de dos péptidos
cortos se parece a la morfina.
Tyr-Gly-Gly-Phe-Met
Tyr-Gly-Gly-Phe-Leu
Estas moléculas simples se llaman encefalinas, y son nuestros
supresores naturales del dolor. Son liberados en nuestros cuerpos a
partir de sus proteínas precursoras por una serina proteasa con
especificidad similar a la tripsina cuando experimentados grandes
esfuerzos o estrés. Actúan como neurotransmisores. Inhiben las
neuronas adyacentes, interceptando de este modo las señales
nerviosas que de otro modo serían percibidas como dolor
(Dressler/Potter op. cit.)
La capacidad de la morfina y de la heroína para emular los efectos
fisiológicos de las encefalinas se debe a las similitudes en su
estructura de N-Terminal tirosina, como se muestra en la lámina 1
más adelante. Por esto, cuando la morfina se ha difundido en el
espacio sináptico entre las neuronas del cerebro, provoca la misma
respuesta que las encefalinas y mitiga la ansiedad y el dolor.
(Dressler/Potter op cit)
Generalmente las encefalinas son degradadas por el cuerpo a través
de la digestión proteolítica (que hidroliza o digiere las proteínas)
después de su utilización como neurotransmisores. Por supuesto,
porque el cuerpo no tiene tales digestivos proteolíticos para los
similares pero diferentes opiáceos, no puede degradarlos. Por esto
los efectos de la droga persisten durante varias horas, o pueden
incluso causar la muerte cuando son consumidos en grandes dosis.
El cuerpo humano posee anticuerpos para enfrentarse con estas
proteínas absorbidas no deseadas (como el gluten) y estos opiáceos.
Los datos sugieren que es posible para estos péptidos acumularse
incluso a lo largo de meses y causar una reacción adversa como ha
sido descubierto en aquellos con enfermedades particulares.
¿Adicción a Dietas Naturales?
En THE STAFF OF LIFE by Edwin S. Douglas, Founder of the
American Living Foods Institute, dice:
Desafortunadamente, las personas que comen predominantemente
dietas de frutas a menudo sufren de deficiencias nutricionales que
pueden no mostrarse evidentes durante meses o años. También
experimentan una severa ansiedad por consumir pasta, pan,
repostería o patatas fritas. Estas ansias frecuentemente conducen a
atracones de comida, seguidos por desagradables períodos de
desintoxicación y síntomas de abstinencia. EL cuerpo tiene un
apetito natural por alimentos almidonados, e ignorar esta hambre
instintiva es una pura locura. (enfatizado por el autor)
Douglas repite las usuales invectivas,  como hacen varios
nutricionistas que también desaprueban las dietas frutívoras. Como
es habitual, no ofrece ningún fuerte argumento científico ni
razonamiento lógico para sostener sus teorías. Sin embargo yo
puedo confirmar por mis experiencias personales que he sufrido
severa ansiedad,  atracones,  desintoxicación y síntomas de
abstinencia por comer los alimentos que menciona. Cualquier
alimento que tenga tales efectos de dependencia deben ser mejor
evitados, y ciertamente esta ansiedad y enfermedades asociadas no
son naturales. La pasta, el pan, la repostería y las patatas fritas no
son producidas en la naturaleza, son creaciones del hombre y no
son naturales de ningún modo. Son productos de la agricultura, con
una historia que no supera los 10000-20000 años, y las fuentes
naturales de almidones como las raíces y los granos salvajes son
desagradables al gusto, habitualmente amargos, indigestibles o
venenosas.  ¿Como podría ser  que nosotros  estuviéramos
naturalmente designados para consumir tales productos? Nuestro
pariente genético más cercano, el chimpacé, no come ni granos ni
raíces, dándonos un verdadero reflejo de cómo debería ser la dieta
natural para los humanos. El orangután, que tiene un tracto
digestivo similar al de los humanos, es 100% frugívoro, comiendo
únicamente cortezas de árbol y otros alimentos vegetales cuando no
hay fruta disponible.
Yo ciertamente desearía evitar “tales períodos desagradables” en el
futuro evitando estos alimentos almidonados tanto como pueda. Y
ofrezco una explicación científica de la cuestión frutívora en la
página web Fruitarian Myths, Sugar, Starch & Stimulants web page.
Cualquiera que  piense  que  los  productos  almidonados
concentrados son naturales, debería intentar comerlos crudos. Es
notable que muchas especies de mamíferos pueden ser adictos a los
salegares, pero hace esto que el comer sal sea un “apetito natural” o
“hambre instintiva”?. Muy probablemente necesitamos el gusto
para ayudarnos a seleccionar los auténticos alimentos naturales que
contienen más de este elemento alimenticio extraño.  En mi
experiencia dos semanas “en seco” es suficiente para eliminar la
adicción al pan, la pasta e incluso las patatas. Pero cuando se
reintroducen, la ansiedad por estos productos crece de nuevo. Estas
poderosas fuerzas no entran en juego cuando comemos frutas, lo
cual es simplemente placentero. ¿Por qué?
En “Discovering Enzymes” (Dressler/Potter op. cit.), hacen la
improbable conclusión de que los opiáceos pueden estar en las
plantas para animar a los animales a alimentarse de ellos y
expandir las semillas con la fruta. Aparte del hecho de que las
amapolas tienen un mecanismo para la dispersión de semillas en
sus gametos femeninos, que son duros y leñosos cuando las
semillas están maduras, su sabor es notablemente desagradable, y
cualquier animal que los comiese se convertiría en una presa para el
depredador más próximo mientras sufre los efectos de la droga. SI
sobrevivieran, podrían sufrir un desarrollo retardado del cerebro.
¡Difícilmente podemos hablar de un éxito evolucionista! Lo más
probable es que las plantas, incluyendo los granos (que son en
realidad una forma de hierba),  contienen neurotoxinas para
protegerse de potenciales consumidores.  Las plantas no se
benefician de que sus semillas o raíces sean comidas por otros
animales, y han desarrollado durante la evolución muchas formas
para envenenar a sus presas.
¿Por qué estos péptidos no son degradados durante la digestión?
Bien, como sugiere la práctica de beber té de opio, este es el caso.
Sabemos que el gluten contiene 15 residuos opiáceos que pueden
ser liberados de la proteína durante la digestión. O bien no
poseemos las enzimas para degradas los péptidos de los opiáceos, o
la cantidad satura nuestras enzimas digestivas (muy improbable) y
algunos llegan hasta la sangre. Las plantas usan nuestra bioquímica
para proteger su bioquímica-¡ plantas inteligentes! El nombre para
los opiáceos generados por la digestión es exorfinas. La existencia
de este problema ha sido conocido desde los años 60. Los botánicos
han tenido conocimiento de las toxinas de las plantas durante
mucho más tiempo, y por supuesto, estas tienen una considerable
historia en la medicina popular.
Opiáceos en los Alimentos.
Los opiáceos en los alimentos consumidos por los humanos se
encuentran en los granos y los lácteos, y quizás en los productos
cárnicos (Reichelt). Ninguno de estos son alimentos biológicamente
designados para el ser humano,  que ciertamente no es un
granívoro, y por supuesto ningún animal en la tierra, aparte del
hombre, consume la leche de otras especies. En todos estos casos es
evidente que no tenemos la bioquímica digestiva necesaria para
degradar completamente las proteínas en sus amino ácidos para su
asimilación en la propia química del cuerpo. La Bioquímica nos dice
exactamente que alimentos podemos y no podemos digerir y
asimilar con éxito, y de este modo los alimentos que el hombre
debería consumir.
Los científicos implicados en el tema describen estos químicos como
“adictivos” y “neurotóxicos” . Los científicos no son famosos por
realizar afirmaciones alarmistas, y parece que estamos enfrentando
un serio problema de salud pública que afecta a muchos aspectos
de la moderna dieta. Esto es también corroborado por algunos
epidemiólogos. Estos químicos también parecen incitar la acción del
sistema inmune, y esto ha sido descubierto tanto en la población
general como en esquizofrénicos. Tales reacciones inmunológicas
también ligan las proteínas de la leche a la generación de Diabetes
Mellitus.
“Porque el gluten puede causar problemas neurológicos no es
extraño en absoluto que puede también dar lugar a problemas de la
conducta. Lo opuesto sería improbable”
Creemos que los mediadores de estos problemas son los péptidos y
específicamente las exorfinas que inhiben el desarrollo nervioso
como uno de sus efectos.”
“Los opiáceos pueden también formarse a partir de la hemoglobina
(hemoceptinas), de modo que imagino que es mejor no consumir
productos cárnicos” “…la molécula del gluten contiene hasta 15
secuencias de opiáceos…”
“…los opiácios no abandonan fácilmente la sangre, como sucede en
todos los estados adictivos”- Dr Reichelt.
“Las endorfinas son pequeñas cadenas de aminoácidos o péptidos.
La digestión de las proteínas de los alimentos produce “exorfinas”,
copias de las endorfinas, que pueden contribuir a la producción de
síntomas y de modelos de consumo adictivos.
Los alimentos ricos en hidratos de carbono como el pan, los bollos,
las galletas, son fuertemente sedantes en algunos pacientes e
inducen a la ansiedad y al consumo compulsivo. Los mismos
alimentos son los que provocan síntomas de alergía a los alimentos.
Y así hacen también los alimentos altos en proteínas- carne,
productos lácteos, y la clara de huevo que es pura proteína.
Claramente el efecto de un alimento es mucho más complejo de lo
que las teorías simples parecen hacerlo. La leche y los huevos son
fuertemente  alergénicos.  ¡Sus  proteínas  pueden  afectar
negativamente la función del cerebro a través de mecanismos de
acción inmunes, antes de que el contenido de los amino ácidos
tenga ninguna relevancia! No se trata tanto de lo que hay en los
alimentos, sino de cómo reaccionas a lo que hay en los alimentos”
“EL consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono de
pacientes deprimidos, especialmente en los meses invernales,
puede no estar relacionado con los niveles de triptofan ni de
serotonina del cerebro, sino a los más complejos efectos de las
proteínas del gluten, mecanismos de alergia a los alimentos, y /o
cambios en hormonas reguladores como la melatonina derivados
de la falta de luz. Este “trastorno afectivo estacional” podría ser otra
enfermedad de alergía a los alimentos, incrementada por el
consumo alterado de alimentos en el invierno, y no solo un cambio
hormonal asociado a la luz. Muchos pacientes deprimidos que
sobreconsumen alimentos padecen síntomas obvios de alergía a los
alimentos y mejoran cuando tratan de eliminar de la dieta lo que es
alto en hidratos de carbono pero relativamente libre de efectos
alergénicos. El consumo de alimentos que contienen trigo provoca
una típica ansiedad, ciclos de comida compulsiva, un modelo
adictivo” -Mechanisms of Brain Disturbances, S. J. Gislason MD
Amino ácidos
Muchos alimentos contienen peligrosos amino ácidos, incluyendo
las legumbres, como la soja (un producto agrícola genéticamente
elaborado para ser como la carne), ampliamente vendida a los
veganos por los nutricionistas,  y por supuesto los siempre
populares alimentos cárnicos. Haré una pequeña digresión aquí
respecto a los aminoácidos, con unas palabras de Gislason:
“Cerca de 150 amino ácidos no proteínicos derivados de materiales
vegetales han sido caracterizados químicamente.  Uno de los
problemas con estos amino ácidos es su habilidad para imitar y
sustituir la síntesis normal de los amino ácidos en las proteínas. La
canavanina, encontrada en las legumbres, es otro amino ácido que
puede remplazar a la alanina y provocar problemas”.
“Algunos tejidos animales pueden presentar problemas metabólicos
con residuos de amino ácidos como los dipéptidos. La Carnosina
(beta-alanylhistidine) y su forma metilada,  la Arnesina,  son
ejemplos de ésto; se encuentran en los músculos y el cerebro. La
Homocarnosina, la carnosina análoga de GABA (El ácido gamma-
aminobutírico), el principal transmisor inhibidor en el cerebro,
puede presentar un problema. Altos niveles de carnosina en el
plasma se asocian con apoplejías; la carnosinemia puede conducir a
la retardación mental. Después del consumo de pollo se dan
elevados niveles de carnosina y anserina en la sangre. La conexión
de la carnosina es confusa a nivel clínico.  La información
transportada por la carnosina y sus metabolitos a veces desconecta
las neuronas de GABA en algunas personas y libera actividad
excitada del cerebro”
Algunos péptidos tomados después de la digestión pueden también
actuar como inhibidores de las peptidasas, interfiriendo de este
modo con varias de nuestras funciones enzimáticas normales. Las
posibilidades para enfermar por el consumo excesivo de las clases
equivocadas de proteínas son muy amplias.